(Leer esta entrada escuchando la canción adjunta)
Un simple roce de nuestras manos lo dice todo.
Los nervios nos delatan.
Tú me pides que te mire a los ojos, pero mi nerviosismo me lo impide.
Me pregunto: ¿Esto realmente está pasando? ¿Por qué actúo así; siendo que no soy así?...
Tomas la iniciativa y me hablas de lo primero que se te vino a la mente.
Después de todo, lo que menos importa ahora es la conversación y el lugar, sino la conexión que sentimos al estar juntos otra vez,
No hay comentarios:
Publicar un comentario