Recuerdas que debes volver a casa pero la angustia ataca, no quieres volver por ningún motivo. Te tiemblan las piernas y se te coloca la piel de gallina con sólo pensarlo. Escondes la cabeza entre las piernas unos segundos e intentas calmarte. Luego. te paras y comienzas a buscar tus cosas entre los ebrios que ya hacen en el piso, inmóviles como si de estatuas se tratase.
De camino a casa, compras comida chatarra, la escondes en tus bolsillos para que la familia no se de cuenta que te saliste de la dieta. Entras silenciosamente y te escondes en tu oscura habitación. Ya adentro, acuestas en la cama mientras comes todo lo que compraste. Comes desesperadamente, te tiemblan las manos de los nervios y tus ojos al borde de las lágrimas, representan tu felicidad.
Escuchas ruido que proviene de la sala, entras en pánico y lo escondes todo, no sabes qué hacer para esconder tu delito, para que no sospechen y te griten de nuevo. Respiras hondo y tratas de calmarte, así nadie sospechará. Alguien entra lentamente, es tu madre que trae tus medicamentos y el desayuno que tanto detestas. Le das la gracias y se va entristecida.por un actitud indiferente. Pese a que no te gusta, te lo comes igual pues necesitas distraerte de aquella adrenalinica situación ocurrida hace algunos minutos. Luego, te arrepientes, vomitar para sentirte mejor, lloras al ver en lo que te has convertido y duermes para olvidar todo lo ocurrido.
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