miércoles, 25 de enero de 2017

Fobias de ciudad.

Como cualquier día, despiertas en la misma cama y habitación oscura que se ilumina por la tenue luz natural. Pequeña, rodeada de elementos insignificantes para ti que juras algún día usar; libros, papeles, botellas vacías, todo lo que puede imaginar está ahí.
Hace días que no sales pues sientes asco con el simple hecho a la calle. Detestas la gente y sus mentalidades individualistas.
El ruido, el odio, la violencia y la monotonía perturban tu vida, te asustas con un mínimo ruido que destruya tu tranquilidad.
Inquieto por tu situación, piensas en lo que te has convertido y llegas a la conclusión que te convertiste lo que durante toda tu vida odiaste: un ser monótono, encerrado en su mundo... igual que los otros peces de la ciudad.

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