De a poco, salgo de las tinieblas del miedo y el silencio.
Vivir bajo la oscuridad de una gran bestia machista y opresora durante toda la existencia no es fácil.
Cada día que pasa, se suma a la historia de una incansable lucha, que en fondo de mi corazón existía pero que logré expresarla hace muy poco.
Esta batalla tiene muchas aristas. La más importante es una lucha interna. Un saneamiento propio que consiste en perdonarme a mi mismas por todo el daño que me hago al normalizar todo lo que vivimos.
Las críticas llueven por no hacer las cosas como deberían hacerse. Suena post moderno pero yo lo siento así; debo tomarme mi tiempo para reflexionar y cuestionar cada cosa que hice mal.
Vivir con miedo no es vida. Nunca lo ha sido y nunca lo será.
Hoy te miro y me das asco.
No estoy obligada a perdonarte y sé con certeza que jamás lo haré.
Imborrable el daño que dejaste en la familia y en especial, en ella.
No te perdono.
No te perdono.
No te perdono.
Ya no te quiero, ya no te tengo pena, ya no te tengo miedo.
Dejé de hacer hace un tiempo.
Olvida mi recuerdo; que alguna vez existí; porque tú a mí no me das nada bueno.
Espero pasar a segundo plano, que te esfumes de mi vida,
y con ello, todo el daño provocado por más violencia que existió detrás de ti.
lunes, 26 de noviembre de 2018
Nunca lo será.
Vivir con el enemigo es una situación particular.
yo creo que no te das cuenta hasta que ves todo estallar.
Y aún cuando está todo en paz, tener el vivo recuerdo jamás dejará de ahondar.
Porque esto no es vida y nunca lo será.
yo creo que no te das cuenta hasta que ves todo estallar.
Y aún cuando está todo en paz, tener el vivo recuerdo jamás dejará de ahondar.
Porque esto no es vida y nunca lo será.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)